11-M, entre el servicio y la instrumentalización

El 11-M constituye un punto de inflexión en la historia de España por la brutalidad de los atentados, por las reacciones políticas y electorales que generaron y por el papel que desempeñaron los medios de comunicación -principalmente estatales- durante aquellos días clave. Es en este último punto, partiendo de la función social a la que los medios se deben y teniendo en cuenta una acción gubernamental incisiva y fuertemente criticada, donde centraremos el estudio. Entendiendo la magnitud del mismo y la enorme cantidad de información disponible, el trabajo analizará las editoriales de tres importantes publicaciones españolas. No podemos olvidar el marco electoral en el que sucedió la matanza, y que añadía al frame de conflictividad y terror existente en cualquier atentado otra dimensión de conflictividad política.

Tanto El País, como el El Mundo y el ABC publicaron esa misma tarde ediciones especiales que señalaban a ETA como claro autor de la masacre en sus respectivos editoriales: “11-M”, “Nuestro 11-S” y “Con España, con la Constitución y con las víctimas” (en clara alusión a las reivindicaciones políticas de la banda vasca). Leímos frases como “Madrid es todo lo que combate ETA” (El País) o “llegó el momento de decirle a los nacionalismos que se han acabado los tributos al terrorismo” (ABC). Las portadas de estas publicaciones siguieron, lógicamente, la misma dirección.

Portada de la edición especial de El Mundo, publicada el día 11 por la tarde
Portada de la edición especial de El País, publicada la tarde del día 11. Es especialmente polémica por la conocida conversación mantenida entre su director y el presidente Aznar.
Portada de la edición especial de ABC, publicada la tarde del día 11.

Es necesario tener en cuenta el papel desempeñado por el gobierno de José María Aznar, quien aseguró a los medios la autoría de ETA, llegando a contactar personalmente con los directores de los periódicos. El manual Terrorism and the Media, publicado por UNESCO (2017), alerta que ante una acción terrorista “es más importante que nunca, para los periodistas, tener a su disposición muchas y variadas fuentes”. Como señala Susan Moeller en su libro Packaging Terrorism, “los medios de comunicación dependen demasiado de las fuentes oficiales”.

Horas después del atentado la hipótesis de la autoría de Al-Qaida cobraría fuerza y el tono de los medios empezaría a cambiar. El día siguiente las editoriales seguían contemplando todas las opciones, pero empezaron a surgir críticas a la actuación gubernamental. La prensa recogía el desconcierto social y, mientras El Mundo afirmaba que el gobierno podría haber cometido “un grave error al precipitarse”, El País deseaba “que no se haya producido un ocultamiento o manipulación por parte del Gobierno”. Ninguna de las publicaciones aquí comentadas manifestó aún una oposición frontal a la gestión de Aznar.

Portada de El Mundo el día 12
Portada de El País el día 12
Portada de ABC el día 12

El día 13, jornada de reflexión, la creencia social de que el ejecutivo ocultó y manipuló de manera deliberada información para obtener rédito electoral se concretó con manifestaciones en la sede del PP. Siguiendo la pista islámica, ya se habían producido cinco detenciones. Todos los editoriales de aquél día y del mismo domingo 14 llamaban a la participación electoral, y mientras El País arremetía ahora ya sí contra la gestión del gobierno, desde ABC y muy especialmente El Mundo empezaba a tomar forma la denominada “teoría de la conspiración”. La inesperada victoria el día 14 del partido socialista con Zapatero al frente fue para algunos la respuesta a una “pésima gestión” y, para otros, una victoria ilegítima fruto de un aparato manipulatorio.

Portada del día 13 El Mundo
Portada del día 13 de El País
Portada del ABC del día 13
Portada de El Mundo del día 14, día de las elecciones
Portada de El País del día 14, día de las elecciones
Portada de ABC el día 14, día de las elecciones

Aquellos cinco días cambiaron el rumbo político de España y fueron una prueba del potencial pero también de la dependencia de los medios de comunicación. Vemos su protagonismo en la enorme incidencia que tuvieron a nivel social y en sus esfuerzos para mostrar la verdad, como demuestra la cobertura de la Ser. No obstante, también su instrumentalización por parte del gobierno y ETA y Al-Qaida, que los usaron para desmentir y reivindicar la autoría respectivamente, es también un factor definitorio de aquellos días clave.

Bibliografía

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Consulta de les hemeroteques de El Mundo, El País i ABC des dels arxius de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona.