Abordar el suicidio: acuerdo en el “cómo”

Laura Casserres Capdevila

Tratar el suicidio supone un enorme reto para los medios de comunicación, cuya capacidad de influencia en la conducta de terceros y en la sociedad en general implica una gran responsabilidad. Si bien hay distintas visiones sobre la necesidad de abordar el suicidio desde la comunicación pública, existe un claro acuerdo sobre cómo hacerlo. Ante esta realidad, organismos como la OMS y el CAC publican informes para guiar el comportamiento de periodistas.

En abril de 2017 llegaba a los medios de comunicación nacionales el fenómeno de la Ballena azul, un conjunto de 50 retos que culminan con la muerte por suicidio de sus participantes, mayoritariamente adolescentes. La práctica ya se había abordado en Rusia o Brasil, pero fue Aitor Álvarez, de la cadena Ser, quien alertó de su llegada a Cataluña publicando un primer caso. Para él era “relevante y bueno contarlo”, pues considera el suicidio “una lacra que hay que explicar”.

El Periódico y el Ara son dos publicaciones catalanas que cubrieron el tema, principalmente durante abril y mayo de 2017. De una parte, los primeros potenciaron el recorrido internacional del fenómeno, y apostaron por un seguimiento en profundidad y articulado a partir de piezas complementarias. Mientras, los segundos presentaron un menor número de artículos y utilizaron este caso concreto para abordar el tema del suicidio. Basándonos en los documentos expedidos por organizaciones especializadas, ambas coberturas son correctas aunque existen claros puntos de mejora.

En primer lugar, la OMS y el CAC coinciden en la necesidad de evitar la descripción del método ante el riesgo de imitación, especialmente en casos inusuales como este. Partiendo de la relevancia informativa del procedimiento de la Ballena Azul, ambos medios comentaron la existencia de 50 retos y su funcionamiento. No obstante, El Periódico optó por un nivel de explicitación contraproducente, llegando a mostrar imágenes de las acciones requeridas o a mencionar otras dinámicas parecidas.

Extracto de Alerta por el juego suicida de la Ballena Azul (28/04/2017) que muestra el nivel de detalle ofrecido por El Periódico a lo largo de la cobertura.

Imagen publicada por El Periódico en diversos artículos (e.g. ¿Qué es el caso de la Ballena Azul? 28/04/2017) que muestra las autolesiones requeridas en los retos.

En segundo lugar, es bien conocida la importancia de las fuentes en la configuración de una información rigurosa y completa. El CAC alerta también del valor del asesoramiento de “equipos pluridisciplinares” frente a testimonios relacionados circunstancialmente con el caso. Ninguna de las publicaciones estudiadas recorre a fuentes próximas a las víctimas, sino que apuestan por profesionales del mundo de la sanidad y organismos institucionales. Siguiendo con la comparativa entre coberturas, Ara es quien cita a mayor número de fuentes mientras que El Periódico se inclina por piezas descriptivas que pueden caer en un comportamiento erróneo deontológicamente hablando a causa de los detalles aportados.

Empero, es gracias a estos detalles que las informaciones publicadas a El Periódico facilitan la detección de posibles casos immersos en las dinámicas de la Ballena Azul. El informe del SUPRE (OMS) otorga especial importancia en la publicitación de indicadores de riesgo. La publicación catalana detalla que los actos previos al suicidio son, entre otros, “‘tatuarse’ con un objeto punzante en el muslo” o “despertarse a las 4.20 de la mañana”. En cambio, Ara recoge los avisos de expertos. “Joaquim Puntí (…) recomienda a los padres “conocer en todo momento qué hacen sus hijos en las redes, poner atención a los cambios bruscos de conducta y ponserse en contacto con las autoridades si detectan que sus hijos son víctimas”.

Otros aspectos comentados por el CAC y la OMS es evitar la presentación del suicidio como respuesta válida a cualquier problemática, así como la necesidad de ubicar las piezas en las páginas interiores y resaltar las alternativas al suicidio. Es importante reflexionar sobre porqué todos conocemos el 016 contra la violencia machista y en cambio ninguno de los medios de comunicación aquí estudiados menciona líneas de ayuda a posibles víctimas de suicidio.